Porfirio Rubirosa fue lo que se llamaba un playboy, esto es, un hedonista, un individuo dedicado a satisfacer los requerimientos de la carne, hombre infaltable en las fiestas del jet set internacional, personaje que despertaba suspiros entre las mujeres y que brillaba como símbolo de la elegancia masculina. Cierto día un periodista le preguntó: “¿Es cierto que usted tiene mucha ropa?”, a lo que Rubirosa, con cierto aire desdeñoso, respondió: “No, yo tengo ropa”.
Alteran el ex convento de La Merced
La entrada al ex convento de La Merced, obra construida a principios del siglo XVII, ha sido alterada por disposición del arquitecto Juan Urquiaga, encargado de las obras que se realizan en ese espacio, del que ahora han desaparecido el triple arco de la entrada, “una puerta alterna, ocho ventanales y el ojo de buey” que se veían desde la calle, según informó Excélsior mediante el excelente trabajo de Luis Carlos Sánchez (3/V/2013 y ss).
Fallos más que discutibles en el feudo de Azar
UA Edgar Elías Azar le gustaría repetir como presidente del Tribunal Superior de Justicia del Distrito Federal. Lo dijo recientemente, cuando se quejó de quienes tratan de impedir que se quede en el cargo por otro periodo.
Enrique Peña Nieto recibió un país con los problemas amontonados. Unos son los heredados por la colosal ineptitud de los panistas, otros pertenecen al ámbito de lo inevitable y son producto de los cambios del mundo, pero varios más, y no pocos, vienen de los 70 u 80 años de dominio incontrastable de la llamada famiglia rovolucionaria. Son, para decirlo en plata, el legado de los viejos priistas a lo que se quiere presentar como el nuevo priismo.